Opinión

Consumiendo series

Los cambios importantes, los significativos, esos que sólo se aprecian con el tiempo, se producen de manera casi imperceptible.

Las cosas van pasando y… de repente ¡ya estamos ahi!

Con el consumo de series de televisión da la sensación de estar pasando un poco eso. No sé dónde acabaremos, pero los cambios empezaron hace unos años. En mi entorno hasta puedo concretar que fue cuando, gracias a internet,  empezó a ser posible ver “Perdidos” sin esperar a que la dieran por televisión.

La culpable original

De repente la pantalla del salón pasaba a un plano secundario.

Ya fuera en versión original a pelo o con subtítulos hechos por los propios fans de las series (gente escribiendo los subtítulos en sus casas, semana tras semana, desinteresadamente, ojo a esto…),  empezaba la era del consumo de series en PC (o en una Smart Tv, que para lo que estoy comentando viene a ser lo mismo).

Empieza el tráfico de discos duros donde se van acumulando los capítulos, llegando al contrabando de temporadas completas. A la vez van creciendo en calidad los portales pirata online, cosas como cuevana y similares, que ya permiten ver las series en HD.

El escenario está cambiando. Los estrenos de las series en castellano ya no tienen el mismo tirón: ¿Cómo van a tenerlo si el espectador interesado ya las ha empezado a ver hace meses, y está al día con el país de origen?

Las plataformas digitales se esfuerzan en emitir los capítulos al día siguiente de su estreno, para intentar remediar esto. No conozco las cifras de las audiencias, pero imagino que la medida algo ayudaría.

Aún así, el que una cadena dicte a qué hora te sientas a ver un capítulo de tu serie favorita es un hábito que ya podemos dar por muerto.

Y entonces entran en acción las plataformas tipo Netflix.

Y el consumo se vuelve a transformar.

Antes la gente ya hacía maratones de temporadas de series, tras acumular episodios y episodios. Durante unos años se había practicado el “espero a que acabe la temporada y me la veo del tirón“.

Ahora los maratones se hacen desde el día del estreno. El concepto de “temporada” quizá debería cambiarse por algo más apropiado como “tanda de episodios”. Netflix lanza las series de golpe, todos los capítulos disponibles a la vez para que los veas cuando quieras.

Las series se consumen en un fin de semana. En una semana a lo sumo. (Ya sé que hay gente que las consume de forma más pausada, pero cada vez oímos más hablar de maratones de fin de semana, empieza a ser común el “me ví los trece capítulos del tirón“.)

Algunas series se consumen rapidísimo.

Y aquí es donde empiezan mis dudas.

Porque tengo la sensación de que el impacto que tienen estas series en nosotros empieza a minimizarse.

Antes las series se disfrutaban en el tiempo. Volvías semana tras semana a por el nuevo episodio, a ver cómo acababa ese “continuará…” de la semana pasada, o ver qué nueva aventura le esperaba al protagonista.  Y o estabas en casa, o te lo grababan en vídeo… o te lo perdías.

Ahora ese escenario está camino de desaparecer. Las series tienen un impacto mucho menor, porque se consumen en nada y son reemplazadas por la siguiente novedad, que también consumimos en nada.

Ahora pasamos por encima de las series, cuando antes eran ellas las que pasaban por nosotros, mezclándose con nuestro día a día y nuestras experiencias mientras nos hacíamos mayores.

No sé hacia dónde lleva todo este período de cambios, quizá se vuelva a poner de moda racionar los episodios. Ni idea.

Pero por ahora me da la sensación de que vemos más series que nunca y que nos impactan cada vez menos.

(Y siempre habrá casos excepcionales, claro, lo digo para que el fandom de The Walking Dead no se me eche encima…).

 

 

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