Momentazo Opinión Repaso

Todos querían ser Kevin Bacon

Corría el año 1984, y todos los chicos querían ser Kevin Bacon.

¿Quién no querría ser un adolescente molón, rebelde, con caderas locas y puños aún más locos, que pegaba patadas a lo karateka y traía la rebelión a todo un pueblo?

¿Quién en su sano juicio, en el año 84, en la España post-naranjito, no quería ser el Kevin Bacon deFootloose?

Entre todo ese puñado de adolescentes memorables que nos dejó el cine de los 80, muchos de ellos salidos de la factoría Spielberg, Kevin Bacon destaca por méritos propios.

Un héroe anclado en la realidad (patadas karatekas aparte) con un “enemigo” tan tridimensional como John Lightgow. El amigo Kevin llega a un pueblo en el que está prohibida la música rock, tras morir unos chavales en un accidente de camino a un concierto.

Pero Kevin es un chico de ciudad, un rebelde, un guay al que le gusta vestir con chaqueta y corbata en medio de un pueblo de granjeros. Y no tarda en encontrar problemas.

Su estilo, su rebeldía, su descarada chulería, pero también su corazón de oro y su honestidad le ganarán dos cosas: el amor de Lori Singer, la guapa rebelde del pueblo (e hija de John Lightgow, ¡ups! nadie dijo que el amor fuera fácil…) y la amistad de Chris Penn, la antítesis de Kevin,  sencillo chico de campo y torpe bailando.  La novia de Chris es una jovencísima y aún en el preoperatorio Sarah-Jessica Parker, una chica a la que le gusta bailar, pero no puede hacerlo con el torpe de su novio.

Ésta me gusta me la quedo yo (si ella quiere, claro).

Nuestro héroe no sólo triunfa ante las dificultades, sino que además, a lo maestro Jedi, inicia en los caminos de la Fuerza al humilde campesino. Chris Penn lo único que quiere es  consumar con su novia (no está expresado así de claro, pero en el fondo sabíamos que era ESO lo que quería).

Kevin Bacon enseñando a Chriss Penn a bailar, al ritmo de este temazo tan ochentero, es una de las imágenes grabadas en vuestras retinas, cuarentones (o casi). Recordemos ese momento:

Maravillémonos ante este excelente EXCELENTE montaje, que no logra ser superado por la versión de 2011. Enlazo la misma escena del remake para que  podáis ver cómo mantiene los logros de la escena original pero introduciendo algunos elementos modernos.

El protagonista no podía ser más descafeinado y del montón (está por ahí un algo más carismático Miles Teller para dar la réplica, aunque sigue pareciendo un granjero sacado de Smallville). No haré más comparaciones, pues serían odiosas e innecesarias.

Kevin Bacon triunfa sobre el mal y la tristeza, y la alegría vuelve al pueblo. La catarsis llega a través de una fiesta en la que el que marca el ritmo es, por supuesto, el señor Bacon. Excelente montaje al que se le perdona el momento break-dance, pues todos los bailarines tienen momentos para lucirse.  Kevin Bacon sólo está ahí para rematar la faena. Esta catarsis le pertenece a toda la juventud del pueblo, no lo olvidemos. Un buen director entiende eso y lo refleja en pantalla.

Si hay una película que define a Kevin Bacon, es Footloose. En el show de Jimmy Fallon, el propio Kevin se hizo un autohomenaje de ponernos los pelos como escarpias.

Si les gustó la película, disfrútenlo porque es una gozada. Lo que pasa a partir de los dos minutos cuarenta segundos nos recuerda por qué seguimos necesitando los musicales.

 

 

 

 

 

 

 

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