Repaso

Trabajo Basura

Office Space“, o “Trabajo basura” en castellano, flota entre los menús de Netflix estos días.

Película de 1999, escrita y dirigida por Mike Judge (creador de Beavis y Butt-Head), fue un fracaso comercial. Y como suele pasar con las propuestas interesantes, se ha convertido en una película de culto con los años.

No es para menos: Si has trabajado en una oficina gris, de rutinas repetitivas, atrapado en procesos que resultan inútiles y con una jerarquía de jefes cuya lógica se te escapa… esta película te va a dar miedo. Porque está todo ese universo reflejado a la perfección.

Los protagonistas trabajan en una empresa de informática, pero podría haber sido cualquier otra. El contexto informático sirve para justificar una leve trama que tampoco es que importe demasiado, siendo lo importante esa reflexión sobre la sociedad moderna que estamos creando. Y a pesar de ser una película con 18 años, las estructuras sociales reflejadas siguen siendo las mismas. Con lo cual el mensaje se mantiene fresco.

Hola, soy carne de memes.

Los protagonistas, personajes mediocres atrapados en un momento de sus vidas que parece los eternos treinta y tantos, tratan de rebelarse contra una situación social a partir de un hecho curioso: una sesión de hipnosis que no da los resultados esperados.

No vamos a entrar en detalles, porque la película es divertida y tiene algunos momentos memorables.

Resulta curioso comparar el comienzo  de “Trabajo Basura” con el de “La La Land“, como lección sobre declaración de intenciones de ambas películas. Ambas comienzan en un atasco, con un montón de coches que no consiguen avanzar. Y lo que en “La La Land” supone una excusa para lanzarse a bailar y expresar sueños y aspiraciones futuras, en “Trabajo Basura” sirve como presentación de los personajes y sus actitudes, pudiendo hacernos una idea de su pasado. Quizá no haya mejor forma de definir a un personaje que mostrando cómo reacciona ante una dificultad, aunque sea una tan rutinaria como un atasco matutino.

Viniendo del creador de los iconos que definieron a la MTV, uno espera una película con más mordiente de la que al final demuestra.  Quizá una gran traca final y un ataque frontal al sistema.

Pero la película concluye de una forma mucho más, en apariencia, “blanda“. Digamos que incluso decepcionante.

Sin embargo, y habiéndola incubado unos días, creo que es el mejor de los finales posibles, por realista. Cualquier otra cosa más exagerada hubiera supuesto anular lo efectivo de su reflexión para convertirla en otra comedia más de Hollywood.

Y sin embargo, con este final, me parece que lanza el mensaje más subversivo de todos.

Merece la pena.

 

 

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